En 1816 todavía faltaban décadas para la creación de Lomas de Zamora, pero las tierras que hoy forman parte de Santa Catalina ya tenían una rica historia vinculada a la producción rural y al paisaje natural del sur bonaerense.
Cada 9 de Julio, la historia argentina nos lleva hasta la Casa de Tucumán, donde en 1816 se declaró la Independencia. Pero mientras los congresales debatían el futuro del país, ¿cómo era el territorio que hoy conocemos como Santa Catalina?
En aquel entonces, Lomas de Zamora aún no existía como pueblo. La fundación del distrito llegaría recién en la segunda mitad del siglo XIX, pero estas tierras ya eran parte del paisaje rural de la campaña bonaerense.
La zona de Santa Catalina estaba conformada por grandes extensiones dedicadas a la producción agropecuaria, atravesadas por arroyos y rodeadas por un ambiente natural muy diferente al actual. El agua, los pastizales y los montes nativos marcaban el ritmo de la vida cotidiana, en un territorio donde predominaban las chacras y las estancias.
Mucho antes de la Independencia, estas tierras ya habían sido utilizadas para actividades productivas durante el período colonial. Con el paso del tiempo, Santa Catalina se consolidaría como un lugar de referencia para la investigación agropecuaria y, en la actualidad, alberga uno de los espacios verdes más importantes del conurbano bonaerense: la Reserva Provincial Santa Catalina.
Más de dos siglos después, el barrio mantiene un fuerte vínculo con ese patrimonio natural. Sus arroyos, su biodiversidad y sus espacios verdes siguen formando parte de una identidad que comenzó a construirse mucho antes del nacimiento de la Argentina como nación independiente.
Conocer la historia de Santa Catalina también es una forma de celebrar el 9 de Julio, reconociendo que la identidad de nuestros barrios se construyó junto con la del país.

