Cada 7 de agosto, miles de personas se acercan a San Cayetano para pedir y agradecer, especialmente por el trabajo, el pan y las necesidades de sus familias.
La fecha tiene también una presencia cercana en Santa Catalina: en el barrio Santa Catalina 3, funciona una capilla dedicada a San Cayetano, ubicada en la esquina de Rodolfo Venzano y David Baud.
San Cayetano es una de las figuras religiosas vinculadas tradicionalmente con el pedido de trabajo y alimento. Por eso, cada 7 de agosto la celebración adquiere un significado especial para quienes atraviesan dificultades laborales o buscan agradecer por aquello que tienen.
La jornada también se convierte en una oportunidad para poner en el centro valores como la solidaridad, la esperanza y el acompañamiento entre quienes forman parte de una misma comunidad.
En los barrios, la figura de San Cayetano continúa siendo parte de una tradición que reúne a familias y vecinos alrededor de un pedido que atraviesa generaciones: que no falte el pan y que haya trabajo digno.

