En Santa Catalina hay una tradición que se mantiene viva cada fin de semana: juntarse a jugar al fútbol, compartir un tercer tiempo y seguir disfrutando del deporte más allá de la edad. Ese espíritu se vive en la Liga Santa Catalina, un espacio que desde hace años reúne a vecinos y jugadores en un predio pensado para mantener el “fulbito” siempre en el centro.
Ubicada en la intersección de Madrid y Merlo, en Lomas de Zamora, la Liga Santa Catalina cuenta con un predio deportivo que tiene seis canchas de fútbol 11 de medidas reglamentarias, donde se desarrollan distintos torneos destinados especialmente a categorías mayores.
Cada sábado por la tarde y domingo por la mañana se disputan competencias que convocan a decenas de equipos y familias, en categorías de veteranos +33, +45, +48 y +57, demostrando que las ganas de jugar no tienen fecha de vencimiento.
Mucho más que una liga de fútbol
La Liga Santa Catalina se convirtió en un punto de encuentro para quienes crecieron jugando a la pelota y hoy siguen encontrando en el deporte una forma de compartir tiempo con amigos, mantenerse activos y construir comunidad.
Lejos de la competencia profesional, el objetivo principal es otro: disfrutar del juego, sostener el hábito del encuentro y conservar ese ritual tan argentino de organizar el partido del fin de semana.
Porque para muchos vecinos, el fútbol no termina cuando pasan los años. Cambia el ritmo, aparecen nuevas categorías y otras responsabilidades, pero sigue estando la misma pasión por entrar a la cancha.
El valor de encontrarse
Los torneos para mayores permiten que jugadores de distintas edades continúen vinculados al deporte en un entorno recreativo y competitivo a la vez.
La Liga Santa Catalina ofrece justamente eso: un lugar donde el resultado importa, pero donde también cuentan el compañerismo, la charla antes del partido y el encuentro después de cada fecha.
En tiempos donde muchas actividades cambian o desaparecen, estos espacios siguen demostrando que el fútbol barrial conserva algo único: la capacidad de reunir generaciones alrededor de una misma pasión.
Y en Santa Catalina, cada fin de semana, el partido vuelve a empezar.

