La posibilidad de atravesar una temporada marcada por El Niño vuelve a poner en primer plano la importancia de la prevención. Por eso, vecinos, integrantes de los Centros de Gestión del Municipio (CGM) y del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) vienen articulando acciones para anticiparse a posibles eventos meteorológicos de impacto.
El trabajo apunta a fortalecer la coordinación y contar con una respuesta operativa rápida frente a situaciones como lluvias intensas, anegamientos, inundaciones, tormentas severas o acumulados importantes de agua en pocas horas.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, actualmente se registra una fase cálida de El Niño y existe una probabilidad del 100% de que continúe durante septiembre-octubre-noviembre de 2026, estimada entre fuerte y muy fuerte.


Revisar cuencas, arroyos y desagües
La planificación preventiva comienza por conocer los sectores que pueden ser más vulnerables.
Entre los puntos analizados aparecen las cuencas y arroyos, junto con el estado de zanjas y desagües pluviales, para detectar posibles dificultades y reducir el riesgo de anegamientos ante lluvias abundantes.
Protocolos para actuar rápido
También se trabaja sobre planes de contingencia y rescate, con protocolos para organizar la asistencia a las familias que puedan necesitar ayuda.
La coordinación entre los distintos equipos permite definir previamente cómo actuar, qué recursos pueden ser necesarios y cómo organizar la intervención de protección civil, bomberos y logística.
A esto se suma la elaboración de mapas de riesgo, que permiten identificar con mayor precisión los sectores que podrían requerir atención prioritaria.
Puntos de asistencia y comunicación
Otro componente importante de la preparación es disponer de centros de asistencia y evacuación para aquellas familias que eventualmente puedan verse afectadas por condiciones meteorológicas adversas.
La comunicación también ocupa un lugar central: fortalecer los canales de alerta temprana y el monitoreo del clima permite informar a los vecinos con anticipación cuando exista riesgo de eventos severos.
El SMN señala que, durante la fase cálida de El Niño, aumenta la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en el Litoral y de episodios de lluvias intensas más frecuentes, además de remarcar la importancia de mejorar la anticipación ante tormentas severas, granizo, ráfagas y grandes acumulados en pocas horas.
Por eso, el objetivo de estos encuentros es que la prevención no comience cuando llega la tormenta, sino mucho antes: con información, planificación y equipos preparados para responder.

