lunes 14 septiembre, 2026

Después de Messi: cómo se despide una generación de la camiseta que marcó su vida

El capitán confirmó su retiro de la Selección Argentina después de más de 20 años. Una mirada sobre el costado más humano de una despedida que va mucho más allá del fútbol.

Para muchos argentinos, Messi no fue solamente un futbolista.

Fue parte de una época.

Estuvo en las televisiones durante la adolescencia, en los almuerzos familiares, en los festejos y también en esas derrotas que dolían durante días. Estuvo cuando parecía que todo era posible y cuando la Selección volvía a quedarse a un paso.

Ahora confirmó que esa historia llegó a su final.

Lionel Messi anunció su retiro de la Selección Argentina, después de 20 años de carrera internacional, 207 partidos y 125 goles con la camiseta albiceleste.

Una historia mucho más grande que los títulos

Messi se va con prácticamente todos los reconocimientos posibles: campeón de América, campeón del mundo y dueño de una colección de récords difícil de imaginar.

Pero su recorrido con Argentina tuvo durante mucho tiempo otro rostro.

Fue el del chico que llegó a la Selección y quedó bajo una comparación permanente con Diego Maradona. El del jugador que perdió finales y recibió críticas. El del capitán que llegó a decir que no quería jugar más con Argentina y que, sin embargo, volvió.

Y fue también el del hombre que finalmente consiguió aquello que parecía imposible.

La Copa América de 2021 abrió una puerta. La Finalissima confirmó que algo había cambiado. Y el Mundial de Qatar 2022 terminó de cerrar una de las historias más esperadas del fútbol argentino.

Ahora toca aprender a verlo de otra manera

El retiro de Messi de la Selección no significa necesariamente que desaparezca del fútbol. Su carrera a nivel clubes continúa, pero la relación con la camiseta argentina ya tiene un punto final.

Y quizás por eso esta despedida se siente diferente.

Porque no se despide solamente un jugador.

Se despide el protagonista de una historia que acompañó a millones durante dos décadas.

El que nos hizo gritar goles, discutir formaciones, sufrir finales y volver a creer después de cada derrota.

El que finalmente levantó la Copa del Mundo.

Ahora será extraño mirar a la Selección y no buscarlo.

Pero queda todo lo demás.

Los goles, las gambetas, las lágrimas, las remontadas, los abrazos y, sobre todo, la sensación de haber visto en vivo una carrera que ya forma parte de la historia.

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